Resistencia a cargas masivas
El refuerzo con fibras metálicas distribuye tensiones en toda la losa, soportando cargas concentradas de hasta 50 toneladas sin fisuración prematura.
Cálculo estructural, tendido y acabado químico de pavimentos reforzados con fibras metálicas. Soluciones para naves logísticas, plantas de producción y centros de distribución que exigen soporte físico de cargas pesadas masivas.
Resistencia a compresión superior a 50 MPa
Espesor desde 25 cm
¿Su proyecto requiere soporte para cargas dinámicas?
Para soportar cargas pesadas masivas, el espesor del pavimento de hormigón armado con fibras metálicas parte de 20 cm en adelante, según la magnitud de la carga y la subrasante. En naves logísticas con tránsito de montacargas de 10 toneladas, se proyectan losas de 25 a 30 cm con refuerzo estructural calculado.
El acabado químico se realiza mediante la aplicación de endurecedores líquidos a base de silicatos o litio, que reaccionan con el hidróxido de calcio del hormigón. Se extienden después del fratasado mecánico, en dos manos cruzadas, logrando una superficie densa, impermeable y resistente al desgaste. El sellado final se hace con un curador químico que evita la evaporación prematura del agua.
Las fibras metálicas distribuyen uniformemente la resistencia a la tracción en toda la masa del hormigón, reduciendo fisuras por retracción y aumentando la tenacidad. En pavimentos de gran espesor, eliminan la necesidad de colocar mallazo, aceleran el tendido y mejoran el comportamiento frente a cargas dinámicas. La dosificación típica es de 25 a 40 kg/m³ según el nivel de solicitación.
El curado húmedo se mantiene durante al menos 7 días para alcanzar el 70 % de la resistencia de diseño. En climas secos o con viento, se extiende a 14 días usando riego continuo o membranas de curado químico. Después del curado, se recomienda esperar 28 días antes de someter el pavimento a cargas de servicio completas.
Sí, las juntas de contracción se cortan a las 24–48 horas del hormigonado, con una profundidad de un tercio del espesor de la losa. En pavimentos con fibras metálicas, la separación entre juntas puede aumentarse hasta 6 metros, frente a los 4 metros habituales sin fibras, gracias a la mayor capacidad de redistribución de tensiones. Las juntas se sellan con masilla de poliuretano para evitar la entrada de agua.
El mantenimiento es mínimo: barrido periódico para eliminar abrasivos, lavado con agua a presión y reaplicación del sellador químico cada 2 o 3 años según el tráfico. En zonas de alta rodadura, se puede aplicar una capa de resina epoxi para prolongar la vida útil. No requiere pulidos ni tratamientos agresivos.
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Definiciones que evitan interpretaciones erróneas en la ejecución de pavimentos monolíticos de gran espesor.
Se refiere a cargas estáticas o dinámicas superiores a 10 toneladas por eje, aplicadas de forma repetitiva o concentrada en áreas reducidas. Incluye el tránsito de carretillas elevadoras de alta capacidad, apilamiento de materiales densos y maquinaria fija de gran tonelaje. No se consideran cargas masivas aquellas inferiores a 5 toneladas por metro cuadrado de apoyo.
No. El acabado químico se limita al tratamiento superficial del hormigón fresco mediante endurecedores y selladores de poro abierto. El sellado de juntas de contracción y construcción se cotiza y ejecuta como partida independiente, salvo que se especifique lo contrario en el alcance del proyecto.
Para los efectos de nuestros diseños, se considera gran espesor toda losa de hormigón armado con un canto igual o superior a 25 cm. Por debajo de ese valor, el comportamiento estructural y la distribución de fibras metálicas requieren un análisis particular que no está cubierto en esta oferta estándar.
No en todos los casos. La fibra metálica refuerza la matriz del hormigón frente a fisuración por retracción y esfuerzos de tracción, pero no reemplaza la armadura principal (barras corrugadas) cuando se requieren momentos resistentes elevados o control de fisuración estructural. La decisión se define en la memoria de cálculo de cada proyecto.
La tolerancia de planitud se ajusta a la norma UNE 838-2 para pavimentos industriales, con una desviación máxima de 3 mm bajo regla de 2 m. No se garantizan tolerancias más estrictas (como las exigidas en almacenes automáticos) a menos que se contrate expresamente un proceso de nivelación adicional con fresado o rectificado.
Ventajas clave
El refuerzo con fibras metálicas distribuye tensiones en toda la losa, soportando cargas concentradas de hasta 50 toneladas sin fisuración prematura.
El sellado superficial con endurecedores de cuarzo reduce la absorción de agua y aceites, manteniendo la superficie libre de polvo y desgaste durante años.
Modelizamos cada losa con software de elementos finitos, ajustando espesor y armado al tráfico real de maquinaria pesada, evitando sobrecostes.
El tendido continuo elimina juntas de contracción intermedias, reduciendo puntos débiles y facilitando la circulación de carretillas elevadoras y vehículos pesados.
La combinación de hormigón armado y acabado químico resiste ciclos de hielo-deshielo, derrames químicos y abrasión constante en plantas de producción.